Cómo sacar el máximo provecho a una carta de recomendación

Por: Héctor Vera Azargado - Mar, 10/03/2009

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Cada año, miles de ejecutivos en todo el mundo se enfrentan al mismo desafío: conseguir la mejor carta de recomendación posible para postular a esa maestría que finalmente se han decidido a cursar. Y la tarea no es fácil. ¿A quién pedírsela? ¿Qué debe decir? ¿Importa realmente? "Sabemos que es la parte más misteriosa del proceso de selección", dice Mario Augusto Fuentes, director de admisiones del MBA Full Time del IPADE, en México. "Pero es, definitivamente, una variable decisiva".
 
El problema, dice Fuentes, es que el 85% de los candidatos desaprovecha la oportunidad de presentar una gran carta de recomendación y sumar puntos para asegurar su ingreso a un programa. "Quienes se toman la molestia de buscar buenas recomendaciones tienen una ventaja frente a los que no lo hacen", asegura.
 
Para María Angélica Ibáñez, directora de admisión de posgrados de la Facultad de Economía y Negocios de la chilena Universidad del Desarrollo (UDD), se trata de un requisito imposible de obviar, pero que debiera resultar más simple de lo que parece. "En nuestra escuela privilegiamos mucho la experiencia laboral y las cartas son parte del análisis de esta gran variable", sostiene. "Por eso nos enfocamos en preguntas que describan los talentos del candidato y su postura frente al trabajo". 
 
Entonces, ¿qué debes proyectar en tu carta de presentación? "Además de la experiencia laboral, que es más objetiva, es bueno enfatizar las llamadas habilidades blandas y el carácter: desde la capacidad para adaptarse a nuevos desafíos hasta la perseverancia personal", dice Ibáñez. En el caso del IPADE, el análisis va en la misma dirección. "No solo importa el intelecto y la experiencia. También valoramos positivamente el liderazgo, laboriosidad, trabajo bajo presión, compromiso y madurez".
 
Para las escuelas, es la única variable que no depende 100% del candidato. Las otras son, por lo general, la entrevista personal (una o dos), los exámenes de admisión (que dependen de cada institución) y la experiencia laboral y académica. "En nuestro caso no evaluamos cada ítem en forma puntual y por separado. Es el conjunto lo que importa", concluye Ibáñez, de la UDD, quien sugiere a los candidatos informarse bien sobre el perfil de alumnos que busca cada escuela para ver si hay complementación entre el foco de la institución y los objetivos del ejecutivo. "Uno de nuestros ejes temáticos, por ejemplo, tiene que ver con el espíritu emprendedor. Pero eso varía en cada escuela".
 
Si ya tomaste la decisión de cursar una maestría, sea en tu país o en el extranjero, sigue los consejos de Mario Augusto Fuentes para conseguir una carta de recomendación de alto impacto:

  •  Importa más lo que dice la carta que quien la firma.
  • Solicita la recomendación de alguien que verdaderamente te conozca. Las escuelas no quieren escuchar maravillas de ti, sino una opinión sobre tus talentos y tu personalidad. 
  • Que no parezca que te firmaron la carta como un favor. Lo mejor que puede pasar es que sea sincera y transparente. 
  • Si quien te recomendará opta por llenar los formatos que la escuela de negocios facilita -en vez de hacerlo mediante "redacción libre"-, insiste en que vaya un poco más allá y no solo cumplimente los campos obligatorios. La falta de interés quita puntos.
  • Jamás puede notarse que quien te recomienda solo firmó el documento que tú escribiste. Eso resta.
  • Un candidato donde todo está muy bien y excelente, genera sospechas.
     
    Y ojo: todas las cartas se leen. "Es más -cuenta Fuentes-, si conocemos a quien recomienda es incluso posible que nos tomemos la libertad de llamarle brevemente para profundizar algún tema o precisar un detalle".

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