La mirada verde de la formación en energías renovables

Por: Juan Manuel Salamanca - Jue, 05/11/2009

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La actividad humana que más ha contribuido al calentamiento global es la producción de energía. Aunque existen alternativas a los combustibles fósiles, la verdad es que en el 2008 las fuentes no renovables solo aportaron un 12% de la producción mundial, según estadísticas de la firma BP. ¿La razón? Muchos alegan que el lento traspaso hacia las energías más limpias se debe a la falta de iniciativa tanto pública como privada.
 
 
Son numerosas las instituciones que han comenzado a impartir maestrías en este campo, donde las universidades europeas llevan la delantera. Un claro ejemplo es la escuela de negocios EOI en España, que hace más de una década ofrece un Master en Energías Renovables y Mercado Energético. El posgrado, precisa su director -Juan José Rodríguez Jiménez- "cubre todo el espectro de estas formas de energía, tanto desde un tratamiento particular de cada una de ellas, como desde una perspectiva integral que contempla su posición en el tablero energético y su papel en la construcción de un modelo energético sostenible".
 
Hay cuatro grandes razones para remplazar las fuentes convenciones por las renovables: son inagotables, no generan desechos ni gases de invernadero, sus costos se limitan a los gastos causados por las técnicas de transformación y sus fuentes se encuentran repartidas por todo el mundo, a diferencia del gas natural y el petróleo que se concentran en unos pocos países. En ese sentido, Rodríguez Jiménez sostiene que "en este necesario cambio, las energías renovables deben ser concebidas como elemento básico de una nueva cultura de respeto por el medio ambiente y los recursos naturales, en cuya asimilación deben jugar las instituciones y gobiernos un papel promotor, tanto a nivel nacional como global".
 
Pero además de los beneficios ambientales, las energías verdes son una de las industrias con mayores proyecciones de crecimiento para los próximos años. De hecho, la producción de energía eólica -muy popular en países como España y Estados Unidos- ha aumentado a una tasa del 30% anual, hasta alcanzar una los 121.000 megawatts el 2008, según la organización REN21.
 
Así también, un consorcio de 12 empresas europeas anunció recientemente el gigantesco proyecto Iniciativa Industrial Desertec, que busca alimentar el 15% de demanda energética del viejo continente con plantas de energía solar ubicadas en el desierto del Sahara e implica una inversión cercana a los US$400.0000 millones.
 
En cuanto a América Latina, instituciones académicas como la Universidad Autónoma de Guadalajara en México, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en República Dominicana y la Universidad Nacional de Salta en Argentina ya están ofreciendo maestrías sobre el tema. Aún así, la utilización de las energías renovables en la región ha sido más bien lenta, con excepción de la hidroeléctrica.
 
En contraste, Rodríguez Jiménez sostiene que "España es en la actualidad una potencia mundial en materia de energías renovables. Los sucesivos planes aprobados en este campo han planteado objetivos ambiciosos, pero realistas, que han determinado un desarrollo extraordinario y sostenido de estas energías en el país. La Unión Europea también ha apostado de forma muy decidida por dichas formas de energía, estableciendo objetivos que suponen una participación creciente, con crecimientos muy importantes en el corto y medio plazo", señala. 
 
La Universidad de León es otra de las instituciones españolas que cuenta con un Máster en Energías Renovables, desde hace ya siete años. "En el curso buscamos explicar las bases de cada una de las tipologías de renovables más importantes, es decir: la solar térmica, la solar foltovoltaica, la solar termoeléctrica, la eólica, la minihidráulica y la biomasa, complementas con la realización de prácticas en empresa o de un trabajo tutorizado", explica Luis Fernando Calvo Prieto, quien dirige el programa.
 
Uno de los principales obstáculos que han debido enfrentar las energías renovables, especialmente en el mundo de los negocios, ha sido el karma de que son caras y poco eficientes. Frente a estos prejuicios, Calvo Prieta argumenta que "desde un punto de vista medioambiental no son nada caras. Pero claro, la salud medioambiental todavía no tiene precio. En cualquier caso, hay renovables que están demostrando su eficacia y su capacidad de competir directamente con las energías convencionales". Por su parte, Rodríguez Jiménez señala que las energías renovables aún necesitan de ayudas institucionales, "situación que no difiere de la vivida por tantas otras iniciativas que han cambiado el curso del desarrollo humano", concluye.

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