Becas para un desarrollo sostenible

Por: José Manuel Moreno, Subdirector General adjunto de Banco Santander y Director Global de Proyectos Corporativos y Coordinación de la División Global Santander Universidades - Jue, 28/02/2013

José Manuel Moreno_Santander Universidades

Una de las debilidades del sistema universitario iberoamericano reside en la insuficiente cooperación entre la institución académica y el sector productivo. Distancia que se convierte en una seria restricción para que la universidad pueda liderar una adecuada inserción de nuestras sociedades en la economía global del conocimiento.Ya pasaron los tiempos, si los hubo, para justificar el "ensimismamiento" institucional de la universidad. La tentación de confundir el respeto de su necesaria autonomía y libertad de cátedra e investigación con la defensa de una visión autárquica y de autosuficiencia.

La universidad - como agente clave en la formación en conocimientos, competencias y capacidades de nuestros jóvenes y, a través de la formación continua o a lo largo de toda la vida, de otros sectores no tan jóvenes - debe estar plenamente interconectada y abierta, a través de múltiples vínculos, a la interacción con el resto de agentes sociales, culturales y económicos tanto de dentro como de fuera de nuestras sociedades.

La "educación superior" debe ser responsabilidad y tarea de todos no sólo aportando recursos suficientes para que la universidad pueda llevar a cabo sus misiones con los mínimos requerimientos de calidad y eficiencia docente, social y económica propios de sociedades cada vez más abiertas e internacionalizadas.

La sociedad debe también participar en el dibujo de sus planes estratégicos y de los principios inspiradores de sus proyectos educativos y científico-tecnológicos así como, a su vez, reclamar su participación en la búsqueda de respuestas a los grandes retos de futuro que tenemos planteados y, en especial, en cómo potenciar nuestras capacidades de innovación y por tanto de crear condiciones sobre las que pueda asentarse las bases de un desarrollo social y económico sostenible y competitivo.

Desde esta perspectiva los programas de becas para prácticas profesionales en empresas adquieren un destacado potencial transformador tanto para el estudiante, como para la universidad y la empresa.

Recientemente, el Banco Santander lanzó en España, en colaboración con la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE)  y la asociación patronal de pequeñas y medianas un programa de 7.500 becas (en dos años) para facilitar prácticas profesionales de universitarios de últimos cursos en pequeñas y medianas empresas.

La beca - con un importe total unitario de 1.800 euros a repartir entre 3 ó 6 meses de acuerdo con las necesidades formativas del estudiante que fija su universidad - permite que el universitario complemente y contraste sus conocimientos más teóricos o conceptuales adquiridos en las aulas con las exigencias prácticas propias de  un entorno profesional que le reclama la aplicación no sólo de esos conocimientos sino el despliegue de sus capacidades y competencias personales y relacionales.

Constituye, sin duda, por los testimonios recogidos de los propios becarios en una experiencia vital extraordinariamente enriquecedora que le ayuda a orientarse y construir una mirada más realista y madura hacia su futuro profesional. El 87% de los estudiantes han valorado muy positivamente la beca, así como el trato recibido por la universidad y la empresa.

Pero además le ayuda a elevar sus posibilidades de inserción en el mundo profesional, nada despreciable en un momento en el que las cifras del desempleo juvenil universitario se acercan al 25%, directamente en la propia pyme en la que ha desarrollado su beca o en otras empresas o profesionales con los que se ha relacionado.

Estudios realizados por los servicios de empleo de algunas universidades españolas hablan claramente de un 20% más de la empleabilidad en el primer año tras la práctica de un estudiante que ha realizado esta práctica laboral. 

Esto casa, además, bien con el hecho de que el 44% de las pymes participantes en el programa hayan ofrecido a sus becarios la continuidad de su vinculación con la empresa, vía ampliación de la beca o la oferta de alguna figura contractual.

Pero la beca también tiene un gran interés para la pyme mas allá del beneficio económico que le supone tener un joven empleado durante 3 meses sin coste alguno. En primer lugar, constituye una excelente vía de selección y reclutamiento de joven talento.

Asímismo, el contacto con jóvenes universitarios y la relación institucional con la propia universidad abre posibilidades para que sus gestores puedan conocer y, en su caso, introducir nuevas técnicas y enfoques más cualificados que pueden ayudarle a posicionarse mejor en sus mercados.

La beca es un buen incentivo para que muchas pymes se acerquen por primera vez a la universidad y abran nuevos ámbitos de colaboración (formación de sus equipos, contratación de servicios técnicos, proyectos  conjuntos de investigación y transferencia de conocimiento...), lo que facilita la ampliación de las relaciones de confianza entre ambos mundos.

Condición imprescindible para hacer factible un proyecto económico sostenible en un mundo globalizado en el que, a medio plazo, el factor principal de la competitividad será el conocimiento. De hecho, en este proyecto llevado a cabo con la practica totalidad de las universidades españolas el 44% de las pymes era la primera vez que se habían relacionado con la institución universitaria y el 98% declara su intención de repetir.

Sin duda, la satisfactoria adecuación del perfil de conocimientos del estudiante con el puesto de trabajo y tipo de la Pyme constituye la premisa para que todo el proceso merezca el reconocimiento positivo por parte de los actores participantes. Este encaje entre perfil de estudios y puesto de trabajo es responsabilidad y mérito de los servicios de empleo de las universidades.

Los altos porcentajes de satisfacción alcanzados hablan de la importancia de 1) gestionar y conseguir un buen número de pequeñas y medianas empresas que  ofrezcan una propuesta formativa en la empresa con la asignación de un tutor  del becario y 2) de realizar una buena selección de estudiantes. Una buena convocatoria pública permite, como en el caso que estamos viendo, que haya al menos, de promedio, 10 candidatos por beca lo que facilita que la empresa reciba a un buen estudiante.

Un programa de becas de esta naturaleza ayuda a que la institución universitaria sitúe, en sus prácticas docentes y de gestión, la empleabilidad como uno de los compromisos que adquiere hacia sus estudiantes y la sociedad.

Consecuentemente, con estos programas se abren ventanas de oportunidad para el dialogo institucional entre el mundo académico y el productivo que solo puede redundar en beneficio del conjunto de la sociedad.