La oportunidad de las Pymes españolas

Por: Pere Martínez Pérez, académico de Fundesem Business School y consultor Alavant - Jue, 26/04/2012

Pere Martínez Pérez, académico de Fundesem Business School  y consultor Alavant

España está inmersa en un proceso de cambios estructurales y profundos de gran transcendencia. La mayoría de estos cambios son macroeconómicos. Según el profesor Luis Huete, "lo macro (crisis, inestabilidad, turbulencias, euro, etc.) y lo micro (tu estado de ánimo, tus proyectos, tu felicidad, tu efectividad) son distintos. Nuestra gente necesita que todos hagamos que nuestro micro funcione lo mejor posible, y así seremos parte de la solución a los problemas macro".
 
Hay que apostar por las soluciones micro que las Pymes, Start-Up y profesionales españoles tienen como oportunidades de crecimiento y que, a su vez, pueden ofrecerse al mundo como aportación española para mejorar lo macro. Con la adecuada colaboración público-privada, paciencia y constancia se pueden dar resultados a mediano plazo.
 
Como indica Rachel Botsman, vamos hacia una economía compartida en la que el eje serán los servicios. La tecnología ha creado la eficiencia y la confianza para vincular a millones de personas que buscan algo con millones de personas que ofrecen algo. Un ejemplo de ello son las redes sociales. Hemos eliminado a los intermediarios y ahora valoramos el contacto directo. Estamos reinventando desde la base la ley de la oferta y la demanda.
 
Todo eso se hace utilizando el lenguaje y la tecnología.  Es ahí donde lo español como vehículo de comunicación (tercer idioma más hablado en la red) nos da enormes posibilidades. De esa forma se podrán obtener resultados en el mediano plazo a nivel de reputación de colectividad amable, como la de una mamá que sabe escuchar y adaptarse a los cambios. Pero las empresas españolas han de entender que la internacionalización es más que vender un producto fuera; es enfrentarse a idiomas que no dominas, moverse en un entorno cultural diferente, estar sujeto a leyes, fiscalidad y realidades diferentes.
 
¿Cómo se enfrenta España a la nueva realidad global? El mercado doméstico apenas representa el 2% del mercado mundial y muchas empresas españolas siguen dependiendo hasta el 60% del mercado nacional, lo cual no es sostenible. Ante dichos retos, Josep María Oroval, de Esade Brand Institute, recomienda innovación, diferenciación e internacionalización.
 
Veamos algunos datos positivos. A mediados de 2011 España tenía más 117.000 empresas exportadoras, 20.000 más que en 2007, según Icex. Esto contrasta con países como Francia, donde 20.000 empresas han dejado de exportar desde 2003. España es el séptimo exportador mundial de servicios, el sexto inversor mundial, además de haber aumentado sus exportaciones en un 15,4% en 2011. Sin embargo, ha bajado a niveles de 1993 en cuota de exportaciones mundiales (el 1,64% del total). La diferencia es la perseverancia. En España se pasa de la euforia al desánimo en poco tiempo. No hay un equilibrio emocional, falta paciencia y constancia. Hay que trabajar duro, levantarse después de cada caída, rectificar después de cada error.
 
Ahora toca abrirse al mundo y apostar por sectores en los que se dialogue con el cliente a través de las redes sociales o directamente, ya que vamos a empresas o estructuras interdisciplinarias que colaboran de muchas maneras, buscando el beneficio mutuo y el trabajo bien hecho en diferentes sectores y países y a través del uso de la tecnología y los idiomas (inglés, chino y español) que darán una nueva dimensión al concepto comunidad aplicado a los negocios.
 
Muchas de estas soluciones pasan por asumir una rol de protagonista mundial como potencia media con personalidad propia y con potencial en el escenario mundial a mediano plazo. El sector cultural, englobado por el idioma español como recurso económico clave y vertebrador de una diplomacia moderna (con apuesta por Latinoamérica, África y Asia desde la identidad europea) y con enfoque empresarial.
 
Pero además España cuenta con recursos como bienes de consumo y sectores tradicionales potentes (calzado, diseño, moda, etc.), la gastronomía, el vino, el aceite, los servicios, la construcción, la educación especializada, servicios médicos y hospitalarios, contenidos digitales para aplicaciones móviles, videojuegos y animación, teatro y música o un turismo receptor de 57 millones de visitantes en 2011. Hay que valorar el efecto de conocimiento que se tiene de España y la idea de consolidar el país como un "hub" latino en Europa y fomentar el asentamiento de multinacionales emergentes, como las de China. Puede ser un eje vertebrador para trasladar al mundo una marca España, pero desde intangibles como la eficiencia y el trato humano.
 
Las pymes y profesionales españoles han de verse arropados por las multinacionales españolas referentes a nivel mundial y por un asesoramiento de excelencia adaptado a la realidad. Hay que apostar por los países emergentes vistos como mercados donde aportar algo diferente a los consumidores (con grandes tasas de población joven), ya que en un futuro próximo entraremos en la etapa de la competición global y nuevas marcas. De ahí que desde las empresas españolas se deba generar una imagen de marca y reputación en los países de destino y contar con una presencia sólida con filiales propias en países clave.
 
La aventura es apasionante, sobre todo sabiendo que gran parte del éxito dependerá de nuestra actitud.
 

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