¿Por qué implementar el Design Thinking en las empresas?

Por: Liliana Llanos - Vie, 15/02/2013

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Para ser más competitivas en el mercado actual, las organizaciones necesitan reinventarse día a día y generar procesos que les permitan ser más innovadoras y eficientes. Y en ese sentido, el Design Thinking se ha convertido en una herramienta clave, pues no sólo insta a las empresas a adaptarse a las necesidades de sus clientes o usuarios, sino también a instaurar una cultura prototipada, que invita a equivocarse y buscar soluciones cada vez más asertivas.
 
La idea de este concepto es aplicar metodologías del diseño para afrontar los retos que tienen las compañías y que van desde la creación de nuevos productos y servicios, hasta experiencias diseñadas en base a lo que demandan los consumidores, explica Max Oliva, profesor de IE Business School.
 
"Design Thinking es una de las herramientas fundamentales para innovar en un contexto centrado en las necesidades de tus clientes y usuarios. Entender esas necesidades, desarrollando empatía, definiendo y redefiniendo esas necesidades profundas que pueda tener dicho usuario, ideando maneras de resolver dichas necesidades, prototipar soluciones posibles a un bajo costo y con un alto nivel de aprendizaje a través de feedback continuo. Todo esto es fundamental si queremos generar una cultura de trabajo que propicie la innovación", dice el académico, al tiempo que agrega lo primordial que resulta para las empresas integrar distintos procesos en un entorno organizacional cada vez más colaborativo y abierto a la experimentación.
 
Según Francisco Gil-White, profesor de administración de ITAM, esta metodología ha ido adquiriendo cada vez más importancia entre las compañías porque los usuarios no son los mismos de antes. Hoy, sus exigencias son mayores y esperan que los productos y servicios se anticipen a sus necesidades y a su forma de pensar.
 
"En parte tiene que ver con la evolución de los productos de software, que aprendieron a enfocarse en la psicología del usuario y a resolver problemas a través de procesos iterados y cíclicos de prototipar y ensayar, pero tiene que ver también con una tendencia más general a transformar el desarrollo de los productos alrededor de las necesidades y psicología de los usuarios", señala el experto. A su juicio, esto ha ido educando a los clientes a la posibilidad de que las empresas se adapten a ellos y que no sean ellos quienes se adapten a las empresas.
 
De acuerdo a Gil-White, el Design Thinking permite además que la compañía vea su propia operación como un "objeto" o un "producto," donde sus diferentes partes pueden ser armonizadas para trabajar de manera conjunta como un sistema bien integrado, "en vez de simplemente constituir partes aisladas que se ensamblan luego de pensarlas independientemente para sus quehaceres específicos".
 
Este concepto ayudaría también a adelantarse a los acontecimientos, tomando en cuenta toda la "red" o "ecosistema" que rodea a las propuestas de valor de una organización y, por ende, aumentando las probabilidades de alcanzar el éxito, dice Carlos Ruiz, profesor del área de Política de Empresa de Ipade Business School.
 
"Es precisamente esta red la que define finalmente el triunfo o fracaso de esa propuesta", afirma el experto. Y añade que si bien implementar este mecanismo implica un esfuerzo adicional para las empresas, sus ventajas son innumerables y se relacionan principalmente con disminuir la incertidumbre del resultado en un entorno tan cambiante y turbulento como el actual. Asimismo, identifica a los principales stakeholders que tendrán que participar y estar de acuerdo con las ideas de la organización, "buscando que les beneficie o, al menos, que no les perjudique", además dereconocer muy bien que es lo que tiene que suceder para que estaspropuestas funcionen y se concreten.
 
"En un mundo en donde todo se hace más barato -se comoditiza- y por tanto es muy difícil diferenciarse, el Design Thinking ayuda a lograr y acelerar la innovación, que nos permite generar valor", afirma el académico.
 
Proyecciones
 
En su libro "Afinal, o que é Design Thinking?" (Después de todo, ¿qué es Design Thinking?), el experto brasileño en la materia, Rique Nitzsche, destaca que esta herramienta puede ser un poderoso proceso estratégico de transformación de marcas, negocios, empresas y personas, y puede ser aplicada tanto en el desarrollo de productos o servicios, como en la enseñanza de administradores estratégicos, en la administración pública y en la mejora de procesos de sustentabilidad.
 
En este contexto, Carlos Ruiz, de Ipade, cree que si actualmente se ha convertido en un concepto primordial para las organizaciones, a futuro será cada vez más utilizado, incluso para diseñar planes de negocio. Esto, porque "el Design Thinking usa la sensibilidad de quien está diseñando (y sus métodos) para ir creando o formulando productos que responden a las necesidades de los clientes con las posibilidades que otorga la tecnología en constante evolución".
 
Max Oliva, por su parte, sostiene que independiente de que esta herramienta exista o no, lo que está claro es que "debemos generar cada vez más entornos que sean propicios para la innovación, con equipos multidisciplinarios", que se centren en los consumidores. Y agrega que "los retos que las empresas afrontan día a día requieren de más colaboraciones poco frecuentes, con equipos diversos compuestos por ciertos perfiles, con gran profanidad de conocimiento en un área, pero con la apertura para colaborar en otras áreas de interés".
 
Finalmente, el profesor de IE Business School asegura que las instituciones que en los próximos años hayan integrado en su cultura organizacional metodologías y prácticas que generen las condiciones para incrementar la innovación, enfocándose en las necesidades de sus usuarios, "serán aquellas que lideren la conversación".