El crudo análisis de la ONU para la economía mundial al 2030

Por: Sue Carrie - Vie, 03/02/2012

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Al parecer, el adelanto apocalíptico que el Banco Mundial hizo durante la primera quincena de enero sobre el desacelerado crecimiento económico global que golpearía las economías de los países emergentes, estaría por cumplirse.

Y es que ante la actual crisis, "las economías tambalean, la desigualdad en el mundo crece y las temperaturas del planeta continúan aumento, porque de de aquí al 2030 la demanda global de alimentos habrá aumentado un 50%, la de energía un 45% y la de agua un 30%", sostuvo el informe del Grupo de Alto Nivel sobre la Sostenibilidad Global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
 
De acuerdo al informe, esta situación se debe "al actual modelo económico que nos está empujando en forma inexorable hacia los límites de los recursos naturales y los sistemas ecológicos que hacen posible la vida en el planeta", afirmó el co-presidente del Grupo, Tarja Halonen, quien agregó que hoy el mundo está en una encrucijada, porque si seguimos por el mismo camino, todos estaremos en peligro.
 
"Acá está la necesidad de cambiar los actuales patrones de consumo de Occidente que no son sostenibles. Por eso es hora de cambiar la dirección de la economía y considerar, también, otros indicadores que sirvan para mejorar el rendimiento económico y midan la sostenibilidad del sistema económico", afirmó Halonen.
 
Otro de los temas centrales del informe titulado "Personas con resistencia, planeta con resistencia: un futuro que valga la pena elegir", es la necesidad de mejorar los niveles de equidad. El documento señala que si bien los índices de pobreza a nivel global han disminuido, pero tanto el número de personas con hambre como la desigualdad en la distribución de la riqueza han aumentado.
 
"Eradicar la pobreza y mejorar la equidad deben ser prioridades a nivel mundial, porque a pesar de los avances que se han tenido en materia de desigualdad, "Las mujeres, siguen siendo frecuentemente excluidas de las oportunidades a nivel económico", señaló el co-presidente de Grupo.
 
Por su parte, el director de la Escuela de Economía de París, el economista François Bourguignon, dijo que estos cambios que el mundo enfrentar están generando peligrosos peligrosos desequilibrios globales, es recomendable tomar medidas urgentes para afrontarla.
 
"Podríamos tomar la mejor actitud para entrar en las mejores condiciones posibles y enfrentar el largo declive de la Civilización Industrial, que probablemente durará no sólo el resto de las décadas del siglo XXI, sino probablemente siglos. Pero las medidas que se tomen es y serán una cuestión de dignidad humana, y de ganas de querer vivir en el marasmo previsible que nos espera, porque se torna imprescindible, a nuestro entender, pues de no hacerlo así, el colapso de la 'sociedad industrial' puede ser aún más brusco y brutal cuando se profundice, seguramente más allá del 2030", afirmó Bourguignon.
 
El informe indicó que los gobiernos cambien la regulación del mercado financiero para promover inversiones más estables y sostenibles, y los subsidios que tienen un efecto prejudicial en el medio ambiente deben ser gradualmente eliminados.
 
La ONU estima que los gobiernos gastan a nivel global más de US$400 mil millones cada año en subsidiar los combustibles fósiles. Y estima que sólo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, destina un monto similar a subsidios agrícolas.
 
En lo que respecta a América Latina y el Caribe, una economía mundial más débil y precios más bajos para las materias primas se traducen en perspectivas menos favorables, según afirmó Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento del Hemisferio Occidente del Fondo Monetario Internacional (FMI). "En general, la corrección a la baja para América Latina es un poco menor que para la economía mundial, debido a que en gran parte de la región las economías aún disfrutan de un favorable impulso interno y de sistemas financieros estables, y esperamos a que de aquí al 2030 mejore su situación", sostuvo.
 
Además, enfatizó Eyzaguirre, los precios de las materias primas se mantendrán bastante por encima de su nivel de largo plazo, y el financiamiento externo se espera que siga siendo relativamente barato y de fácil acceso.
 
"Pero hay que prepararse para lo peor, porque es importante resaltar que las perspectivas para la región dependerán de las medidas de política que se tomen en Europa. Los esfuerzos que ellos hagan deberían estar respaldados por medidas de política apropiadas en otras regiones de economías avanzadas y emergentes. De lo contrario, el crecimiento mundial en 2012 podría ser alrededor de dos puntos porcentuales más bajo, lo cual provocaría un descenso de los precios de las materias primas y agudizaría las tensiones financieras", enfatizó Eyzaguirre, quien agregó que para Latinoamérica, esto significaría un menor dinamismo de las exportaciones, un deterioro de los términos de intercambio y condiciones de financiamiento más restrictivas.
 
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