El valor de un jefe positivo para la organización

Por: Sue Carrie - Jue, 04/10/2012

El valor de un jefe positivo para la organización

Cada vez son más las empresas que creen que una de las relaciones más importantes es la de los trabajadores con sus superiores, ya que estiman que proyectar, tanto interna como externamente, una comunicación asertiva entre ambos podría ayudar a cumplir no sólo con los objetivos financieros de la compañía, sino que además contar con trabajadores más felices.
 
Y es que hoy son innumerables los estudios que avalan que el "optimismo en acción" repercute directamente en la productividad y compromiso de las personas con sus trabajos y, por ende, mejora la competitividad de las organizaciones.
 
Para el subdirector del Área de Educación Ejecutiva de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Argentina, Mariano Bergman, el antiguo modelo de liderazgo ha sido sustituido por uno que apoya a sus subalternos para que se involucren emocionalmente con lo que realizan.
 
"Atrás está quedando la figura de ese líder que sólo daba órdenes y que mantenía una relación jerárquica con sus trabajadores, porque en la actualidad son más (los ejecutivos) los que se convencen de la importancia de un jefe positivo, ya que estos ven en los errores nuevas oportunidades de crecimiento", afirmó Bergman.
 
Si bien son las firmas de los países desarrollados las que más invierten e incentivan la formación del 'líder positivo' - debido a que se enfoca en las fortalezas de sus empleados y busca mantener relaciones interpersonales fluidas con todo el equipo de trabajo-, en América Latina este tipo de iniciativas avanza lentamente.
 
El docente de la UTDT precisó que en la región esta situación se debe "al tipo de educación que tenemos, ya que a los estudiantes de universidades estadounidenses y europeas les enseñan a cómo ser líderes. Esta es una tendencia que desde hace un buen tiempo se da en esas localidades, y que no es propio de carreras ejecutivas, sino que se les enseña a todas las otras profesiones. Esta es nuestra principal debilidad, porque acá son pocas las universidades que consideran el liderazgo como parte de sus mayas curriculares, y que aún se limita a las carreras ejecutivas".
 
Para la difusión del programa "Executive Master in Positive Leadership and Strategy" del IE School of Social & Behavioral Science, el decano Lee Newman precisó que los métodos de liderazgo actuales no funcionan, porque las empresas y sus directivos pasan más tiempo pensando en el diseño de los procesos de trabajo en vez de concentrarse en la optimización del comportamiento de sus empleados.
 
"El trabajo moderno se caracteriza por la volatilidad, la ambigüedad, la incertidumbre y los altos índices de rotación. Por tanto, para que las empresas sean capaces de lograr buenos resultados, deben cambiar su manera de gestionar y liderar una firma. Para ello, es recomendable que los ejecutivos apliquen a su entorno laboral la psicología positiva (ciencia de la identificación de las fortalezas de las personas y ayudarles a desarrollar sus puntos fuertes para ser mejores) para que, en un corto a mediano plazo, cuenten con empleados más realizados, comprometidos y productivos", dijo Newman.
 
Tal es la relevancia que ha tomado hoy 'ser positivos' que empresas como Google decidieron aplicar políticas innovadoras que rompieron con los moldes tradicionales de liderazgo para crear un ambiente de trabajo más optimista.
 
Según la presidente ejecutiva de Target DDI, Ángela Ossa, el jefe positivo trasmite entusiasmo y es el motor a sus colaboradores. "Pero para adoptarlo es necesario romper con la soberbia que es lo que impide la evolución de los líderes. Para eso, se debe escuchar para tomar decisiones correctas, transmitir pasión para obtener resultados, y reconocer su vulnerabilidad en algunos temas para aprender de otros", señaló.
 
Preocuparse por las personas que componen una organización está demostrado que da mayor valor económico, pero también da riqueza humana difícil de medir. El compromiso, tipo de vínculo, la lealtad, la retención de talento y otras variables que a diario se reconocen más importantes para la continuidad de las organizaciones, solo se pueden mejorar si se entiende que el bienestar y felicidad de las personas hace una gran diferencia entre los buenos o malos líderes.