La lección de los 33: prevenir el riesgo

Por: Marcelo García - Vie, 12/11/2010

Mineros Chile

Todos están de acuerdo y lo repiten con fuerza: el rescate de los mineros en Chile fue todo un éxito porque todas las decisiones para llegar al fondo de la de mina se realizaron de forma correcta y profesional. Pero tras la polvareda dejada por las máquinas y los festejos, llegó el momento de sacar algunas lecciones y reflexiones del caso. Desde las condiciones de cómo se trabaja en ciertas industrias en Chile, hasta las responsabilidades de la empresa en lo sucedido.

La primera lección llegó en palabras del último de los 33 mineros en salir a la superficie desde la Mina San José, productora de oro y cobre. Luís Urzúa, jefe del turno, señaló al presidente de la República, Sebastián Piñera, su más profundo deseo: "espero que esto nunca más vuelva a ocurrir". Sus palabras, cargadas de emoción, eran un mensaje directo a la raíz del problema. Al que se refiere a la falta de prevención en el trabajo, a la violación de condiciones mínimas de seguridad y a la precariedad laboral. En definitiva, a los riesgos presentes en muchas faenas mineras presentes en el país.
 
Al respecto, el Colegio de Expertos en Prevención de Riesgos de Chile recuerda que se debe estar consciente que "todo accidente tiene causas que lo originan", las cuales son perfectamente evitables si actuamos proactivamente y no dejamos "al destino" los desenlaces. Accidentes -que por lo demás-, se siguen repitiendo y arrastrando la vida y la integridad de miles de trabajadores en el país.
 
Para el organismo, el desafío como profesionales de la Seguridad y la Salud ocupacional, es cautelar el autocuidado y la protección del medio ambiente con un trabajo de compromiso con rigor, disciplina, con emprendimiento, pasión y deber ético en nuestro actuar, para que se hagan realidad las palabras de Luís Urzúa al abandonar la mina. Pero advierten que lograrlo no es fácil. Lo primero es un producir un verdadero cambio en nuestro pensar y actuar, otorgando una vital importancia a la prevención.
 
Por su parte, Néstor Jorquera, presidente de la Confederación Minera de Chile, que agrupa unos 20.000 trabajadores de la pequeña, mediana y gran minería privada de Chile, señala que es el momento de detener los abusos, "a que las empresas antepongan sus intereses económicos a la vida de las personas". Asegura que lo ocurrido con los 33 mineros demuestra la falencia de la legislación laboral en el país, donde tanto los legisladores como el ejecutivo están más preocupados en atender a los empresarios que a los trabajadores.
 
A su juicio, el gran problema es que los trabajares mineros no cuentan con un buen servicio de seguridad, las minas no están dotadas con instrumentos para poder evacuar a personas atrapadas en caso de que ocurra un accidente. Además preocupa al sector la poca voluntad que ha mostrado para ratificar el Convenio 176 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre seguridad y salud en las minas, vigente desde 1998. La ratificación de este convenio no figura en el paquete de iniciativas anunciadas por el presidente Piñera en respuesta al accidente que mantuvo sepultados a los mineros.
 
En ese contexto, fue creciendo la hegemonía de las Mutualidades en estas materias, que orientaron su actividad fundamentalmente a la atención médica y rehabilitación de los accidentes laborales y se fue reduciendo el papel de los organismos públicos encargados de normar y supervigilar el sistema y se fueron atomizando y dispersando los organismos fiscalizadores de las condiciones de trabajo.
 
Sin previsión hay riesgo
No existe en Chile una política nacional en seguridad y salud laboral que integre a los variados estamentos públicos involucrados en la regulación y fiscalización de los lugares de trabajo y que especifique el carácter complementario de sus funciones y acciones. Y no existe un desarrollo de la prevención de riesgos como estrategia global y coordinada. Tampoco hay planes ni programas nacionales ni sectoriales orientados en forma sistemática hacia la prevención.
 
Pero peor aún, los trabajadores no tienen las facultades, como en otros países, para detener las faenas frente a situaciones de peligro inminente. Y quizá, mas complicado aún, los trabajadores saben del riesgo al que están expuestos, pero es la única fuente laboral disponible. Varios de los trabajadores que laboraban en la Mina San José, habían pensado retirarse por los evidentes peligros o pensaban trabajar un par de meses más, para lograr algún objetivo e irse. Si vemos la antigüedad en la empresa, muchos de ellos llevaban poco tiempo en esa empresa y la rotación laboral era alta.
 
La misión de Chile como país es evitar que el desarrollo de cierta actividad peligrosa o una empresa insegura se convierta en una opción laboral real para los trabajadores, quienes ante una determinada remuneración ponen en riesgo su vida.
 

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